Qué es esto

Tres arepas de Harina P.A.N. producida en Texas, asadas en un sartén de IKEA, una rellena de queso feta griego, la otra untada con mantequilla de Quebec.

Dos litros de leche que no puedes comprar sin recordar que en el automercado donde tu mamá te la compraba lo más probable es que no haya una gota.

Una niña, tu niña, que no puedes ver correr en el parque sin recordar que en los parques donde creciste no debe haber ningún niño corriendo.

Una calle, tu calle del presente, sin motos, sin peligros, sin mangos, sin mosquitos, sin recuerdos, sin amigos.

Maletas por las que hay que pagar sobrepeso, tanto de ida como de regreso (o mejor dicho, de visita).

Noticias de un desastre tropical que te hacen aún más sombría una mañana de invierno.

Una caja con vitaminas, granos, analgésicos, arroz, jabón, repuestos de computador y toallas sanitarias que terminas de embalar con la tenue esperanza de que llegue entera.

Animales que han tenido que adaptarse a otros alimentos o a otros dueños, o a otros climas y aromas.

Abuelos que ven crecer a sus nietos por Skype, preguntándoles qué hicieron hoy en la guardería, preguntándose cómo huelen.

Días en los que te encuentras sin nada más que hacer sino ver por la ventana, en los que no te suena el teléfono y no te atreves a salir para no gastar. Noches demasiado largas a causa de las preguntas sin respuesta, como de qué manera aparecerá la medicina que puede salvar la vida de alguien que quieres. Llamadas en las que se entrecortan las palabras hasta que desaparecen del todo por un apagón. Deudas que duran demasiado. Ahorros que se acaban antes de lo previsto.

Esto es la emigración venezolana.

Una realidad alternativa, casi incomprensible e inimaginable para quien no la vive, borrosa y vaga para quien la está viviendo; como el mundo paralelo que espera a Alicia detrás del espejo, solo que aquí el espejo es de colores verticales y baldosas faltantes: la Cromointerferencia de Cruz Diez sobre la que fotografiamos nuestros zapatos en el terminal internacional de Maiquetía.

Un fenómeno tan desprovisto de certidumbres consensuales como la catástrofe que lo impulsó: no estamos de acuerdo sobre cuántos vivimos fuera, ni sobre cuándo se hizo relativamente masiva, o al menos cuantitativamente relevante.

Una experiencia coral, compuesta de miles de historias distintas, que ya ha visto emerger su literatura oral -mitos que resuenan en algunos medios de comunicación, anécdotas que corren por Facebook y Whatsapp- y su corpus escrito -tesis, novelas, cuentos, crónicas, blogs- pero que apenas comienza a entender la economía que está creando y las huellas que deja tanto en el país de partida como en los destinos de sus pasajeros.

Qué es esto: es la realidad a la que yo también pertenezco y que también necesito entender. Mirando hacia el mundo en que vivo con ojos venezolanos. Mirando, desde aquí, hacia Venezuela. Mirando a los demás y a mí mismo. Mirando hacia atrás. Y hacia adelante.   

Anuncios

8 comentarios en “Qué es esto”

  1. Excelente.
    Mis pensamientos son muy similares; a mi hija Venezolana/Británica, se le caen los dientes comiendo arepas en Londres, mientras su Abuelo Español la ve por FaceTime desde Caracas, la Caracas que le abrió las puertas y le dió un país sustituto para que lograra sobreponerse a los maltratos de la dictadura militar Uruguaya, país que a su vez fué su hogar al recibirlo a él y a sus padres que huyeron de Franco…. y así…. A veces siento que estuvimos siempre destinados a ser nòmadas. Un abrazo Rafael, que grato es leerte siempre.

    Le gusta a 1 persona

  2. Leo esto y el reflejo me hace decir/escribir “¡No señor! ¡Ánimo!” Al instante reflexiono y produzco un: “Qué bendición ser de esta época en la cual se puede optar por compartir ‘a viva voz’ los sentimientos -hasta los más melancólicos que surgen cuando te has ido.” Excelente artículo, gracias!

    Le gusta a 1 persona

  3. Qué es esto? es lo que todos nos preguntamos, los que miran con tristeza desde fuera y los que tenemos encima esta realidad.

    Me gusta

  4. Es la realidad, un espejo donde nos miramos todos los q estamos al otro lado de nuestra tierra y nos negamos a cortar el cordòn humbilical.

    Me gusta

Los comentarios están cerrados.