Cambia la luz, cambia el tiempo

A las dos de la mañana de hoy domingo 6 de noviembre de 2016, la hora legal de Montreal retrocedió 60 minutos. Si el sol estaba saliendo a las siete y media de la mañana, ahora saldrá a las seis y media. Y si el crepúsculo boreal -un parsimonioso desfile de sedimentos de rosa pálido y plata bruñido, tan distinto a los violentos atardeceres verticales de Caracas- antes terminaba a las cinco y media, ahora nos entregará a la noche a las cuatro y media.

Sí: noche a las cuatro y media. Y esto es Montreal, que está debajo del paralelo 49 norte, apenas a la latitud de, digamos, Venecia; casi todo el resto del territorio canadiense, más al norte, tendrá más noche durante el invierno. 

Los niños saldrán de las guarderías y de las escuelas hacia la oscuridad. Igual quienes trabajan hasta las cuatro y media o cinco. Con el primer domingo de noviembre se va la Daylight Saving Time, la “hora de ahorrar luz de día”, y no volverá hasta el 13 de marzo de 2017. Desde el equinoccio del 22 de septiembre, la noche empezó a quitarle tiempo al día; el 21 de diciembre, en el solsticio del invierno boreal, tendremos la noche más larga de 2016, que comenzará a las 4:14 pm y acabará a las 7:32 am del día siguiente. 

Retroceder una hora el tiempo del invierno es una medida administrativa para darle una hora más de luz a la mañana; un gesto de esperanza por la productividad.

Escribo esto y recuerdo ilustraciones en un remoto libro de texto: el sol veteando el oscuro vacío entre los planetas, que dejan tras de sí sombras elípticas como charcos de mercurio. Vainas que vi en el colegio, en aquel calorón sin sobresaltos que es Carabobo, sin sospechar que en el futuro tendría que prestarles mucha más atención. Porque hay que ver lo que es atravesar, cada año, todos estos meses de noche cuando vienes de aquellas regiones equinocciales, como las llamaba el barón de Humboldt.  

De nuevo debemos tomar vitaminas para resguardarnos de los efectos de la falta de sol, además de chocolate, ron de la Hacienda Santa Teresa, café, y de preocuparnos por ver mucho a los amigos. Y según la Hora Estándar del Este, la zona horaria canadiense (de las cinco que tiene este inmenso país) a la que pertenece Montreal, de nuevo estamos una hora detrás del tiempo venezolano.

Es curioso que nuestra sintonía horaria con Venezuela se haya modificado, desde que llegamos aquí, no solo por la costumbre establecida del cambio de hora invernal, sino porque Venezuela volvió en abril de 2016 a su hora oficial luego del cambio absurdo, en 2007, a la “hora del rabipelado”. Como si Montreal y Caracas no quisieran nunca estar demasiado tiempo juntas en la misma franja horaria, como dos personas que hacen cola de mala gana y hacen lo que pueden por no alinearse jamás.

Anuncios