Ante un mundo que se cierra

Donald Trump obtuvo la presidencia del país que tienden a considerar como primera opción miles de venezolanos que deciden emigrar y no hay razones para pensar que no vaya a poner en práctica, y pronto, la agenda anti-inmigración que fue el principal componente de su discurso de campaña.

Hay que esperar (solo unos pocos meses) y ver, pero tampoco hay razones para pensar que la nueva administración no le hará más difíciles, o imposibles, las cosas a los venezolanos que han solicitado refugio o piensan solicitarlo, o que están en EEUU o piensan estar allá sin status legal. Vienen, según muestran todos los indicios, más deportaciones, más dificultades para trabajar en EEUU sin un social security number, más exigencias para que las empresas apadrinen visas de trabajo, etc. Habrá protestas de las organizaciones de derechos humanos y de las comunidades inmigrantes, Trump reaccionará con agresividad a esas protestas y quedará como un patriota ante sus electores.

Además, EEUU puede estar a las puertas de una tiranía, un retroceso de su democracia aún más acentuado que el que experimentó durante los dos gobiernos de George W. Bush, y eso pone todo en contra de los inmigrantes.

Emigrar a EEUU, para los venezolanos y para cualquiera, será más difícil. Tal vez muchísimo más dificil de lo que ya lo es.

La victoria de Trump y los réditos políticos inmediatos de su agenda populista y xenófoba fortalecerán los argumentos y las posibilidades de llegar al poder, o de sostenerse en él, de las fuerzas ideológicamente equivalentes en Europa Occidental, en particular el campo pro-Brexit en Gran Bretaña -que tendrá más estímulos para avanzar en la realización efectiva de la separación entre el Reino Unido y la Unión Europea- y el Frente Nacional en Francia. Podemos esperar más conflictividad política en Europa, más islamofobia y más xenofobia en general, alentada por esos movimientos de derecha y de ultraderecha (y en algunos sitios por populismos de izquierda también), más presiones provenientes del flujo de inmigrantes ilegales y refugiados desde África y el Medio Oriente, y también podemos esperar que gente como Marine Le Pen sea presidente de Francia.

Emigrar a Gran Bretaña y a la Unión Europea, para los venezolanos y para cualquiera, será más difícil. Tal vez muchísimo más dificil de lo que ya lo es.

Por otro lado, está América Latina. Una región mucho menos predecible a mediano plazo, pero en la que ya no se siente la bonanza económica de años anteriores a causa de la caída de los precios internacionales de las materias primas. Habrá que ver si ocurre un regreso importante de mexicanos desde EEUU a México, lo que creará presión sobre el mercado de trabajo interno y hará ese país menos atractivo para la inmigración. Como habrá que ver si el incierto proceso de paz entre el Estado colombiano y las FARC mejora las condiciones de seguridad en Colombia, o si fracasa y se reactiva la violencia. Sobre Perú y Argentina, otros destinos que se han hecho populares entre los venezolanos, no parece sensato esperar que durante los recién estrenados gobiernos de los empresarios Pedro Pablo Kucsinsky y Mauricio Macri, respectivamente, vaya a haber un milagro económico. Finalmente, queda por verse cómo influyen en el ambiente social y de negocios, y en las regulaciones migratorias o el mercado de trabajo, esas noticias por el momento aisladas de venezolanos mendigando o delinquiendo en territorios vecinos como Brasil, Panamá, Trinidad y Tobago, República Dominicana y las Antillas Holandesas.

Pero podemos tener un conjunto de escenarios en América Latina, a corto plazo, que hagan más difícil la inmigración para los venezolanos.

En cuanto a Canadá, no se espera un cambio en el sistema de inmigración vigente, durante al menos los tres años que quedan de gobierno liberal. Un sistema de inmigración que es más exigente que el que había dos años atrás.

Si asumimos todos estos supuestos sobre el panorama exterior como ciertos, y miramos ahora hacia una Venezuela en la que disminuye la escasez (al menos por el momento y solo en alimentos) pero se intensifica la inflación, y en la que la oposición política no luce capaz de hacer valer los derechos constitucionales que conduzcan a un cambio de régimen, vale la pena imaginarse los siguientes dos escenarios.

  • A medida que circulen dentro de Venezuela los testimonios sobre las dificultades de la inmigración, y los indicios sobre la reducción de oportunidades legales y económicas para emigrar adecuadamente, menos venezolanos van a resolver su dilema sobre irse o no irse optando por la opción de emigrar. Lo que significa que, en el caso de esos que decidirán quedarse, pasarán entonces a otro dilema: adaptarse a la (durísima, eso no se puede exagerar) realidad económica y política, o intentar cambiarla. Y ahí nacerán otras historias, cada una diferente, cada una ligada a una  ecuación individual o familiar única.
  • A medida que América del Norte, Europa occidental y, probablemente, América Latina y el Caribe vayan cerrándose más a la inmigración, otros venezolanos que ya dieron el paso de irse pero que no logran legalizarse o establecerse económicamente tomarán la decisión de regresar a Venezuela. No necesariamente porque quieran, sino porque no ven otra opción. Y ahí, también, nacerán otras historias, cada una diferente, cada una ligada a una ecuación individual o familiar única.

Tal como se ven las cosas en Venezuela y en el mundo al cierre de este tan difícil 2016, es posible que la curva ascendente de la emigración venezolana que -incluso sin datos sobre los que nos podamos poner de acuerdo- hemos visto acentuarse en los últimos dos o tres años, ahora cambie de dirección. Puede que en vez de una línea disparada hacia el cielo, aparezca ahora una meseta. Y puede también que este volumen de salida que vemos hoy sea el pico.

El tiempo lo dirá, pero es factible, me parece a mí, que ante un mundo cada vez más hostil, la emigración venezolana disminuya notablemente a partir de 2017, no por falta de motivos para irse de Venezuela, sino por falta de garantías de éxito.

Si eso ocurre, se abre un montón de posibilidades. Parejas en el exterior que se separan porque uno decide volver a Venezuela y el otro opta por quedarse. Gente que vuelve a la ciudad en la que vivía pero ya no tiene carro y no puede comprarse uno nuevo… ni trabajo… ni vivienda.

Y también, gente que encuentra en la muy difícil Venezuela de 2017 y 2018 un espacio para crear, emprender o vivir como quiere, que nunca encontró en su experiencia migratoria.

Soy un pésimo profeta, pero esto es lo que puedo ver, hoy, delante de mí. Me gustaría saber qué ven ustedes.

 

 

 

 

 

 

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6 comentarios en “Ante un mundo que se cierra”

  1. …Y ahí nacerán otras historias, cada una diferente, cada una ligada a una ecuación individual o familiar única.

    Decido abrir con esto, porque una de las cosas más dolorosas que he descubierto fuera, es que los venezolanos no estamos articulados, peor aún, no somos solidarios, y algunos incluso llegan al punto de esconderse de sus compatriotas (como si sintieran vergüenza de ellos).
    Creo que esta falta de interés en compartir experiencias y vivencias, hace difícil encontrar información de calidad y utilidad sobre la mayoría de los destinos que los venezolanos evaluamos al momento de irnos, y esto hace que nos demos golpes innecesarios durante los primeros meses de llegada, muchos de los cuales podrían ser fácilmente evitables si contáramos con redes de apoyo sólidas.
    También es cierto que muchas parejas fracasan, esto es algo que me llama la atención, todo ese esfuerzo, todo el sacrificio, esa sensación de vértigo, de miedo a la intemperie… finalmente el desempleo, no alcanzar las metas propuestas, la soledad, y muchas otras situaciones individuales que aún no conozco, hacen que la gente se quiebre y se divorcie, algunos con hijos. Esta escena es muy triste. También lo es reconocer algunas parejas que están en ese preciso proceso, de deterioro, de agotamiento. A mi me duele ver a cualquier ser humano derrotado.

    Pero en respuesta a tu pregunta original, como cada historia es única.
    – Estamos en España porque mi esposa tiene doble nacionalidad. Estar en estatus legal era una condición imprescindible para nosotros.
    – Hicimos una investigación lo más exhaustiva posible sobre el país de destino, aunque nada te prepara para esto claro está. Pero me sorprende ver la ligereza con la que mucha gente enfrenta un proyecto de esta envergadura.
    – Teníamos un presupuesto mucho más real que el recomendado en por los principales portales web, que no está ni cerca de los gastos reales.
    – Vinimos dos veces antes de dar el paso, en viajes exploratorios. Aunque entiendo que muchas personas no disponen de los recursos económicos para hacerlo esto. (Pero esto es una gran ayuda para dar viabilidad al proyecto individual o familiar).
    – El trabajo: Lo más importante. Bueno pues nosotros tuvimos conocimiento de una plataforma llamada Elance.com, y empezamos a desarrollar allí nuestro proyecto desde Venezuela, para nuestra sorpresa ¡funciono!, aún así tuvimos un poco de mala suerte y esta plataforma se fusionó con otra a finales de 2015 y tuvimos que empezar todo de nuevo en Upwork.com, digo empezar todo de nuevo porque la única clave allí para tener éxito es construir un perfil sólido que sea capaz de ganar contratos, este es el reto real en la web, donde hay por igual millones de ofertas, y millones de freelancers detrás de ellas. En resumen, el mundo esta cambiando en todo sentido, y la forma de trabajar es uno de los cambios más dramáticos de los próximos años, no solo eso, además el perfil de la gente que hace vida allí es de profesionales de servicios pequeños, en una abrumadora son mayoría emprendedores, de ellos es que estamos aprendiendo, mirando, descubriendo. Sitios como Etsy, Amazon, Kickstarter, están cambiando el mundo. Si solo se tiene una buena idea y se trabaja como una hormiguita se puede llegar al final del arco iris, esto para nosotros ahora es un panorama, pero espero poder compartir contigo algunos resultados en uno o dos años.
    ¿No suena esto mejor que trabajar de cajero en un supermercado, de niñera o paseando perros? Sobre todo para un ingeniero, periodista, diseñador, programador, abogado y todas aquellas profesiones que se puedan desarrollar en medios digitales… ¡Y todo esto solo está comenzando!
    Yo no lo entiendo, la verdad es que vivir de un trabajo en la web es hoy posible, no solo eso, además brinda dos opciones claves, la primera es que se puede vivir en cualquier lugar del mundo (por ejemplo sé de varios venezolanos que viven en países o ciudades que no les gustan, solo porque consiguieron un trabajo), pero la otra es aún mejor (para tus desoladores escenarios), se puede ganar en divisas SIN SALIR de casa y sin todos los traumas que esto implica.

    Gracias por querer conocer la opinión de tus lectores, que no son más que vivencias, dicho sea de paso.
    El otro día ví que alguien te etiqueto como intelectual en un hilo de Facebook, así que “usted” eleva el nivel de la discusión de mis contactos 🙂

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    1. Tocas muchos temas que merecen desarrollo. Por el momento, sí, el teletrabajo (lo que yo hago también y sigo prefiriendo) abre muchas posibilidades, incluso revisar la idea misma de emigrar. Me pregunto si al hablar de eso pensabas también en los amigos que tenemos en Venezuela diseñando o escribiendo para clientes en el exterior, a cambio de unos pocos dólares que en Venezuela rinden más que en España, EEUU o Canadá.

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      1. La verdad no estoy muy seguro de en quién estaba pensando, tenía a Fernando (quien es un demandante inagotable a mi lado exigiendo mi atención).

        Por otro lado tampoco estoy muy seguro pues uno se va desconectando, ahora mismo consumo más noticias de “aquí” que de “allá”, pero hay muchos puntos en común. Aquí por ejemplo el tema del paro (personas en desempleo) es muy complejo, en Andalucía pasa del 50% para hombres en edad productiva, y para varones de menos de 25 años un desolador 70%. Sip leíste bien, de hecho este colectivo en España ya es llamado Ni-NIs, ( ni estudian, ni trabajan). Te día las cifras más dramáticas para ilustrar mi idea.
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        Luego, uno de mis últimos trabajos grandes en CCS durante agosto de 2014, re-diseñar El Nacional me dio una mirada a mi pasado, yo tenía mucho tiempo trabajando para empresas privadas de segmentos económicos menos expuestos al caos (en ese momento claro), donde todavía se respiraba un aire de bienestar y éxito notable (como Farmatodo por ejemplo). Así que estar en la redacción de El Nacional me trajo de nuevo a la realidad: malos salarios, trabajadores desmotivados, falta de liderazgo, conformismo, retraso tecnológico y toneladas de malas noticias todos los días. Confieso que perdí la voz y aguanté con todo lo que tenía, pero estaba loco por terminar el proyecto y salir de allí.

        Lo más curioso de esa experiencia, es que por un lado muchos de sus redactores pasan interminables horas en la web, por trabajo, buscando historias, todo aquello que merezca ser contado, algunos exclusivamente para la versión digital, incluso hay consultora digital que funciona en el mismo edificio pero que no forma parte de El Nacional.

        Ya en ese momento nosotros estábamos trabajando en la web y recuerdo que le pregunté a una chica de la versión online si conocía alguno de estos portales freelance, y me tomé la libertad de comentarle lo sencillo que era ganarse $500 en la web. Ella no sabía muy bien que responder, la conversación se terminó al extinguirse los cigarrillos.

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        No tienen porqué ser unos pocos dólares. De hecho si yo estuviese en Venezuela, dejaría de hacer todo lo que estuviese haciendo y concentraría mis esfuerzos en la web. Los resultados son poco menos que sorprendentes y la mejor satisfacción de esto (además del dinero claro), es poder sortear el chavismo, la crisis, la inflación y hasta la escasez. Este comentario si va como un misil teledirigido a los panas que hayan aguantado este post completo 🙂

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        Veo que estás usando la tipografía Lato para tu blog. Es una de mis preferidas hoy en día.

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  2. Si bien son unas profecias un tanto oscuras para la población migrante de Venezuela sin embargo al igual que muchos esperamos que la idea de empaquetar la mitad de la vida en dos maletas y salir corriendo no siga siendo la mejor opción, esperamos que las cosas cambien.

    Desde Brasil te puedo informar que en la ciudad mas al borde de la frontera es donde se pueden observar casos de mendigos y muchos delincuentes, mas hacia el sur en Manaos, que es una ciudad mas grande, al parecer la delincuencia es mas organizada, pero también te encuentras con la señora de cincuenta años que toma el autobús a las cinco y pico para ‘cuidarle los muchachitos a una chamiza que estudia medicina’, o las hermanas que venden sus deliciosos benitos de coco en la playa de Ponta Negra, y el ingeniero mecánico que ahora fríe pasteles para mandarle dinero a su familia. Aquí nos vemos todos las caras, las que nos gustan y las que no y la única profecla en la que creemos es en la de volver a nuestra ciudad, con nuestras risas y nuestros cafes.

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