“Venezuela me dijo: ya tú no cabes aquí”

Andrés Lozano en el Plateau Mont-Royal, Montreal, Canadá.

“Tomamos la decisión de irnos en 2007. Tanto mi novia como yo queríamos hacer postgrados en el exterior. Yo me había graduado en Comunicación Social en la UCAB y ella en Psicología en la UCV. La Venezuela de Chávez ya era invivible y no podíamos aspirar a alquilar vivienda, mucho menos a comprar. Yo tenía 24 y ella 22: éramos todavía jóvenes para estudiar. También queríamos emigrar legalmente.

No tenemos vínculos con Europa ni Estados Unidos; ambos somos descendientes de inmigrantes colombianos a Venezuela, así que tenemos ciudadanía colombiana, e ir a Colombia era nuestro plan B. El plan A era Australia o Canadá. Fuimos a un evento sobre Australia, a reventar, pero lo descartamos por la distancia y por el hecho de que la llamada ‘arquitectura migratoria’ de Australia asigna a los inmigrantes a determinadas ciudades según su profesión, uno no puede elegir su destino.

Luego fuimos a otra conferencia, sobre Canadá, donde nos dieron una visión ‘Power Point’ del país como un paraíso, como el mejor del mundo, y conocimos a una abogada migratoria maracucha que nos aconsejó aplicar por el sistema de Quebec.

La opción de Canadá nos convenció. Yo ya había estudiado francés en la Alianza Francesa de Maracaibo, porque siempre me habían interesado los idiomas, y había hecho un curso de verano de inglés en la Universidad de Toronto, además de que había vivido un tiempo, luego del bachillerato, en un Ohio, verdaderamente ‘Trump country’, donde me decían ‘Taco Bell’.

Fue un año en el que nos pasaron muchas cosas a nivel familiar, como el secuestro de mi abuela. Apliqué, nos casamos después en Maracaibo, y a la semana siguiente nos entrevistó en Caracas una funcionaria de inmigración de Quebec para darnos el Certificado de Selección de Quebec. Recuerdo que nosotros habíamos ido muy bien vestidos, como para una entrevista de trabajo, y ella estaba en sandalias y pantalón corto: fue nuestro primer contacto con la sociedad quebeca.

El hecho es que nos admitieron y ahí comenzó una espera de tres años, tres meses y tres días, durante la cual vivimos mucha incertidumbre. Nos metíamos en foros de gente que estaba en lo mismo, donde hay personas que no tienen mucho cuidado con lo que dicen, y había quien nos decía ‘ay, chamo, si ha pasado tanto tiempo es que no les van a dar la visa’. Justo cuando comenzábamos a preguntarnos si debíamos irnos a Colombia mientras tanto, nos convocaron para hacernos los exámenes médicos, lo que indicaba que el proceso estaba prosperando.

Yo trabajaba en Caracas para una empresa trasnacional de estudios de mercado, GFK, y me dediqué a contactar gente. Cuando viajamos a Toronto en 2008, para explorarla, me reuní con gente de GFK allá. Eso me sirvió para entrar a trabajar con ellos apenas llegamos. Nuestro día de la independencia fue el 4 de julio de 2010.

Al principio vivíamos en Mississauga. Fue la primera de las cinco mudanzas que hemos hecho en Canadá: la maldición maracucha de ojalá te mudéis. Al año, renuncié a la empresa y me metí a estudiar un MBA full time mientras mi esposa trabajaba. Así tuve acceso a una residencia universitaria que nos permitía vivir en el downtown de Toronto. Hicimos muchos buenos amigos allá, con los que todavía hoy pasamos navidades.

Cuando me tocó hacer la pasantía por el MBA, me fui por tres meses a Infosys, en Bangalore, India. Fue una tremenda experiencia que me hizo adquirir una network súper buena. Vanessa fue al final de mi periodo y viajamos por varios sitios. Íbamos al cine, comiendo cotufas con picante, a ver películas de Bollywood en una cadena de salas mexicana, viendo a la gente silbar y aplaudir… Y al terminar el MBA, otra compañía similar a Infosys me ofreció manejar su marca en Quebec. Vanessa quería hacer un postgrado que solo existía en Montreal: decidimos que si la aceptaban en ese postgrado yo aceptaba el trabajo. La admitieron, así que nos mudamos a Montreal, hace tres años. Aquí tuvimos a nuestro hijo, quien tiene dos años.

Así comenzó la experiencia interesante, mas no placentera, de adaptarnos a Quebec. Esta vez fue mi esposa la que se dedicó a estudiar mientras yo trabajaba. Aquí son menos abiertos a la inmigración que en Ontario y lo ves en todos los niveles. Yo tengo que tratar con muchos ejecutivos senior y todos tienen apellidos québecois, mientras en Toronto en esos niveles hay gente de todos lados. Aquí tienes que reaprender francés, porque es muy distinto al que aprendes en la Alianza Francesa. Si quieres insertarte en ese mundo, tienes que saber hockey, golf… Lo que me ha costado más de mudarnos a Montreal es que aunque he tratado -almorzando con gente, yendo a eventos de networking- no he encontrado aquí amigos como los que tengo en Toronto.

Si fuera por mí, me iría a Ontario mañana. No es lo que siente mi esposa, a quien le gusta Montreal mucho más que a mí. Cuando emigras en pareja, la experiencia de cada uno puede ser muy diferente.

He aprendido muchas otras cosas. Canadá es un país muy particular: los inmigrantes han sido generalmente filtrados y no hay los movimientos xenófobos que hay en Europa o Estados Unidos. También es enormemente distinto vivir en Ontario que en Quebec, en muchas cosas, como los impuestos o los beneficios para los niños. Pero aquí vale la promesa de que te irá mejor.

En este país, las habilidades interpersonales y de comunicación son importantes como las competenicas técnicas, o más. Aquí nadie te lo dirá, porque les parece descortés hacerlo, pero si no avanzas, es porque no hablas buen inglés o francés.

El mercado laboral es absolutamente especializado. Si te vendes como un todero, a lo venezolano, te verán como una persona sin foco en la vida, sin seriedad. Y los ritmos de crecimiento profesional son muy lentos. Si pasas suficiente tiempo en un empleo, donde te aumentarán, cuando mucho, cinco por ciento, adquirirás experiencia especializada que te será útil, pero igual te pueden despedir en cualquier momento.

Medir tu progreso profesional aquí requiere una mentalidad de inversionista en la bolsa. Si miras lo que ha pasado en tres meses, puede que veas que has perdido todo. Si miras diez años, verás que entre los altos y los bajos hay un balance positivo.

En todo caso, tu historia personal depende de si te puedes regresar o no. Yo lo veo en otros inmigrantes latinoamericanos. Nosotros no podemos volver, así que tenemos que hacer que esto funcione. Venezuela explotó. Al menos eso sirvió para que cayeran mitos como el del país rico y el de que somos alegres y bonachones.

En Venezuela está toda mi familia. Ya casi no tengo amigos allá. Mi relación con el país es intensa, de amor y odio.

En la columna de amor, trato de relacionarme con lo que me gusta, estar al tanto de los libros, que pido que me traigan cuando alguien viene, de lo que hacen los artistas allá (tuve una galería de arte en Toronto donde traté de vender la obra de un artista zuliano, pero a la gente no le interesaba) y siguiendo una costumbre canadiense, el día de mi cumpleaños hago una donación al fondo para becas de la UCAB.

En la columna del odio, bueno, es difícil explicarlo… Lo que siento es que lo que estamos sufriendo hoy lo provocamos nosotros mismos. Chávez no bajó de un platillo volador. Venezuela me dijo ‘ya tú no cabes aquí”.

 

 

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3 comentarios en ““Venezuela me dijo: ya tú no cabes aquí””

  1. Muy bueno, y revelador en algunos detalles, como el de los “toderos”, tan valioso para los venezolanos.
    También me alegra que te sigas relacioando con maracuchos, al final somos gente buena 😉

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  2. Muy cierto todo lo que escribes. Yo me fui más o menos por las mismas razones al norte en UK.
    Exactamente lo mismo respecto a la aceptación de los inmigrantes, lo sarcástico es que es un país lleno de migrantes de todos los estratos y situaciones..
    Es duro tener ese tipo de adaptación, sobre todo si es la primera y no hay todavía lecciones aprendidas a tomar en cuenta.
    Agradezco tu sinceridad y comparto al 100% tu experiencia.
    Si en algo muchos venezolanos siguen siendo buenos afuera de su país es mintiendo respecto a sus situaciones de migración. Tu por el contrario demuestras ese deseo de enriquecer a la gente en tu experiencia verdadera, en la dificultad y en la capacidad de adaptarse.
    Gracias, Ojalá muchos como tu presentarán las verdaderas historias a sus amigos y compañeros que buscan Consejo.
    No sabes cuanto he pensado en crear una página llena de historias de verdad, para los que creen que irse es una mantequilla.

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  3. Muy bueno! Me interesó el punto de los toderos, de las becas… y las oportunidades qué hay que optar para volar. Muchos creen que emigrar es fácil. No es imposible, pero solo hay que saber cómo adaptarse, tener ojo para detallar y analizar; y tú, en tu post, reflejas todo lo que has hecho para llegar a dónde estás. Muy bueno 😉

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